Las metáforas no siempre están escritas. En ocasiones, resultan visuales. Un paseo matinal por una la playa permite construir con objetos que el mar desplaza hacia la costa figuras efímeras. La arena como lienzo, superponiendo objetos de como piedras, tapones, suelas de calzado, un palo, una pelota de golf, un  palet de madera una goma para crear imágenes verosímiles: un emoticono, un calamar, un rostro animado,  pisadas emigrantes, un improvisado hoyo de golf, un ave y sus polluelos, signos de puntación y exclamación. La ficción se convierte actor principal  y el lenguaje abstracto del autor compone imágenes que duran apenas unos segundos.





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