No se trata de realizar un robo perfecto, al igual que en el libro. La primavera empieza a rejuvenecer nuestros paisajes más cercanos. Las flores, hojas, frutos y demás componentes naturales cobran una nueva forma y vida. Enmarcados dentro de un cuadro artificial, el fotógrafo les roba un posado para buscar un punto de vista diferente. Arte y naturaleza de nuevo reunidos en unos cuadros antológicos dignos de ser colgados en las mejores pinacotecas de nuestro universo.

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