Visitaban el Bilbao Arena los insulares con dos sensible bajas en su plantilla: Bourousis y Rabaseda por distintos motivos no pudieron estar pero sus compañeros les suplieron con eficacia. Cook (M.V.P del encuentro 30  de valoración, 16 puntos y 9 asistencias) Shurna (23 de valoración con 19 puntos anotados y 8 rebotes capturados) y un tapado Burjanadze ( 20 minutos jugados, 17 puntos, 14 valoración) fueron los estiletes de un equipo muy eficaz en sus tiros. Muy bien interpretado el juego 2 x 2 en la zona bilbaína, acabando en canastas siempre. Buscando al hombre libre, y el extra pass sobre todo en situaciones en la que los locales defendían en zona 2-3.

Por parte de los locales, sólo se impusieron en el segundo cuarto del partido, para llegar al descanso con ventaja en el marcador por 49 a 46. No podían controlar el rebote (26 rechaces) algo que hasta este encuentro les permitía correr para pillar desprevenidos a las defensas de sus oponentes. En la pintura lograron pocos puntos,basándose casi todo en tiro exterior de los aleros y tiros abiertos del cuatro. Bouteille (20 puntos, 1 mate, para un total de 19  de valoración) fue el más resolutivo, a  pesar de que no anotó desde la distancia de tres puntos. Un revulsivo, Brown ( 14 puntos, 2/3 en tiros de 3 puntos) saliendo desde el banquillo permitió la reacción de sus compañeros durante el segundo cuarto. Balvin (20 de valoración, 16 puntos y 6 rebotes) frente a su ex equipo, le sacaron de su zona de confort sus pares para buscar su debilidad defensiva lejos de la pintura.

A pesar de anotar 90 puntos, suficientes para ganar un partido ante otros rivales, los hombres de negro perdieron frente a Gran Canaria que anotó 97 tantos en su casillero lo que deja a los entrenados por Mumbrú con una balance de 4 victorias y otras 4 derrotas, cosechando dos consecutivas.

La actuación arbitral resultó muy  protestada en el tercer cuarto. Muchas faltas consecutivas señaladas a los locales lo que les llevo a entra en el bonus de los tiros libres muy pronto a los canarios. Los pitidos y griterío se hicieron patentes en un tiempo muerto local, donde el jefe de retransmisiones de Movistar, con los derechos televisivos de la Liga, ordenó cortar el micrófono de pértiga, sobre el banquillo bilbaíno para evitar en antena la protesta generalizada por el sonido ambiente. Al final, la estadística refleja un empate a 26 tiros libres lanzados por ambos equipos.

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