¿Qué es un bosque?

Un bosque es un ecosistema natural complejo dominado por especies arbóreas autóctonas locales y su vegetación acompañante: animales, hongos y microorganismos del suelo. Todos estos elementos establecen entre sí interrelaciones perdurables en el tiempo, autoabasteciéndose sin necesidad de la intervención del ser humano. No es por tanto, un conjunto de árboles uniformes y de idéntica edad.

Una muestra representativa de éste la encontramos en la localidad alavesa de Amurrio. El parque natural de Goikomendi ocupa una superficie forestal de 46 ha. y se encuentra acondicionado por medio de dos recorridos autoguiados  para descubrir el medio natural y la actividad humana relacionada con este entorno.

folleto

Una de las primeras conclusiones que se extraen al contemplar las vistas panorámicas es el rapto de la estación otoñal por parte de los cultivos forestales. Un hecho que se repite con frecuencia en Vizcaya, pero en Álava también tiene continuación. Los ocres, amarillos, rojos. brillan pos su ausencia. Son unas islas reducidas al mínimo especio, con el predominio de la tonalidad verde oscura de las coníferas dominantes.

robo otoñal

El castaño, castanea sativa tiene su espacio en esta reserva. Múltiples frutos erizados pueblan el terreno.  La castaña era un alimento esencial en otras épocas e incluso se conserva un recinto donde se amontonaban las recolectadas.

Octubre pobre

La apicultura también tiene cabida en este espacio. La miel, la cera y la jalea real son productos muy demandados todavía. Incluso se puede contemplar una vetusta colmena de madera de las que se empleaban en otros tiempos.

colmena

Por otro lado, el haya, fagus sylvatica  cuenta con un espacio notable. Hermosos ejemplares jóvenes crecen en una ladera. Otros permanecen acotados en un terreno vallado permitiendo la regeneración natural sin interferencias de fauna salvaje que también cohabita en este lugar.

hayas estilizadas

Al seguir la senda debidamente balizada de color azul te puedes encontrar con este joven ejemplar de roble albar, quercus petraea  altivo en mitad de la trocha intentando abrirse camino en el medio natural. A lo mejor, el arrendajo que mora en este rincón sea el culpable de su llegada a la vida.

rebrote natural

La importancia de los ancianos del bosque no puede pasar desapercibida. Junto a estas hayas trasmochas de la imagen inferior encontramos otra abatida. El ciclo de la vida continua con su presencia ya que es la el refugio para otra serie de microorganismos que cumplen una función esencial dentro de este hábitat.

nuevos y viejos árboles

Semiocultos en el hayedo aparece el abedul, betula pendula perfectamente ubicados equidistantes unos de otros, como si no quisieran privar de su libertad de desarrollo a su pariente más cercano. Demostrando que en el bosque hay sitio para todos.

abedules

El tiempo no se detiene en este entorno natural. Cualquier sitio es bueno para nacer, crecer y desarrollarse. Es lo que le ocurre a este Chirpial de quercus que encuentra acomodo en el hueco de esta haya trasmocha. la zarzamora, Rubus fruticosus también despunta en la parte inferior de la oquedad. La simbiosis entre especies funciona a la perfección.

chirpial

El color es el principal ingrediente de la estación otoñal. Domina el amarillo en las hayas. En esta ocasión resalta más al jugar con el blanco y negro de la fotografía. Un recurso que no contabiliza muy a menudo pero si suma cuando se trata de observar el paisaje.

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La extracción del carbón  natural de las hayas tuvo su esplendor en el siglo pasado. Alteradas su crecimiento y desarrollo por parte de la intervención humana convirtiéndose en la actualidad en autenticas joyas escultóricas dentro del bosque.

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Los hongos despuntan al pie de los árboles La falsa oronja, Amanita muscaria con su inconfundible sombrerillo de color rojo se erige en protagonista. No es comestible para los humanos con ciertas propiedades tóxicas tras su ingestión. A lo mejor es la casa de los seres mitológicos del bosque. Elfos y seres diminutos que recorren sus entrañas.

amanita

La madera que proporciona tras su transformación en aserraderos y fábricas es muy apreciada para aparadores, mesas y sillas de nuestras casas. El cerezo, Prunus avium encuentra aquí un lugar de crecimiento con otro sentido. La biodiversidad de especies.

cerezo

Los líquenes, musgos y yescas son también integrantes de este vergel. Perfectamente adosados a esta madera muerta de este tocón, tapizado por un musgo de cierto grosor y notable apariencia.

camuflaje

Las hojas sueltas, esparcidas por el viento por el camino, dispersas, alejadas de su correspondiente árbol o arbusto son el principal ingrediente del suelo del bosque. El humus que se acumula es de una calidad extraordinaria. Será la base y sustento, junto a la lluvia, humedad y otros factores meteorológicos de estos habitantes del bosque. Como le sucede a esta hoja de arce blanco, Arce pseudoplatanus vestida con su traje otoñal.

verde hoja

Otra especie que empieza a despuntar durante esta estación es el acebo, Ilex aquifolium. Sus frutos de color rojo llaman la atención entre la avifauna que sobrevuela este paraje.

 

acebo

Por último, al acceder a esta resera natural se puede obtener una visión panorámica del Valle de Ayala y de los montes que le circundan.

 

panoramica valle ayala

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