En esta dirección  http://rtve.es/v/4536279  del Escarabajo Verde emite un programa especial sobre el futuro y el estado de salud de los bosques que nos rodean. A través de la opinión de varios expertos se nos presenta una radiografía de como están y que soluciones han de tomarse para mejorar.

Luego están esos otros gestores, de administraciones públicas o corporaciones privadas que ignoran la idea que la conservación y la producción tienen que ir de la mano. Sostienen que el equilibrio ecológico no existe. Que nuestro bosque es dinámico.

Los bosques no surgen por generación espontánea sino de las múltiples relaciones con otros seres: pájaros y mamíferos sembradores, insectos fecundadores, hongos favorecedores del desarrollo, invertebrados descomponedores y también humanos, como nuestros antecesores, gestores del paisaje, plantador@s, conservadores y cuidadores del paisaje. Nos los recuerda  Mª José Parejo en el programa radiofónico :  http://mvod.lvlt.rtve.es/resources/TE_SBOSQUE/mp3/4/6/1521972663464.mp3

Por otro lado, en términos forestales nos tienen muy acostumbrados a reconocer la aportación de nuestros bosques por las plusvalías económicas que producen. Al menor coste posible para las arcas públicas si se trata de explotaciones gestionadas por estos entes. Las ganancias netas de Biodiversidad que nos proporcionan no tienen cabida en sus argumentos.

 En este interesante artículo publicado. en La vanguardia (01-03- 2015) denominado, El Bosque un lujo, dos Doctores  nos analizan las tendencias de la gestión del  mismo en Catalunya.

Análisis
Una primera consideración: Catalunya es un país de bosques sin saberlo. Como en cualquier materia, cuando generalizamos desenfocamos, eso puede pasar al hablar de bosques en genérico. De bosques de muchos tipos. De manera global, en el Mediterráneo, el bosque puede ser la forma madura de un paisaje. Si sólo actúan las fuerzas inductoras de carácter biofísico, un paisaje se convierte en bosque.
Otra consideración es que mientras los bosques de los países en vías de desarrollo disminuyen, en Europa están en expansión. En Catalunya, al principio del siglo pasado, los bosques ocupaban el 10% del territorio, actualmente más del 40%, y la superficie forestal supera el 60% del territorio. Los bosques catalanes se incrementan anualmente, incorporando unos 30 millones de nuevos árboles, muchos de los cuales por competencia con los árboles adultos no se consolidan. En Catalunya, el total de árboles es de aproximadamente 800 millones, lo que la convierte en la comunidad con más árboles.

La media superficial de los bosques de Catalunya está por encima de la media de España, de Europa, así como también de Estados Unidos, aunque en algunos círculos se cree que Catalunya, anualmente, pierde superficie forestal. La causa principal de este aumento de los bosques tanto en superficie como en cantidad de madera corresponde al hecho de que la apropiación humana de los recursos forestales ha cambiado en las últimas décadas. Durante siglos había sido de cinco toneladas de consumo de bosque (madera, leña, carbón, mobiliario, etcétera) por ciudadano adulto. Una apropiación que se frenó con la sustitución de los recursos forestales por el consumo de los hidrocarburos. Un cambio que tendría efectos notorios, en general, en los modelos productivos, en la movilidad, en la demografía. Al producirse un progresivo abandono de las actividades forestales, por resiliencia los bosques se expanden. Cada familia campesina o ganadera que abandona su territorio productivo genera indirectamente un cambio en el paisaje, en poco tiempo los espacios abiertos son sustituidos por una expansiva masa forestal.
La dinámica de los bosques expresa no sólo historia natural, también historia social. La fisonomía biofísica del territorio es una expresión híbrida de los dos procesos, fenómeno que explica la persistencia de bosques densos en áreas de montaña, no por razones estrictamente ecológicas, sino por la dificultad extractiva. Este proceso es un ejemplo de cómo para entender la dinámica de los paisajes en general y de los bosques en particular, no se puede obviar la dimensión social.
Constatado que los bosques en Catalunya están en expansión, hay que señalar algunos problemas de significancia social. Cada año hay un incremento de producción primaria en forma de biomasa acumulada, que, aun considerando que el fuego de bosque es una característica mediterránea, se puede afirmar que esta acumulación de combustible contribuye a agrandar el principal problema ambiental: los incendios forestales, con pérdidas de vidas humanas, afectaciones en bienes inmuebles e instalaciones del sector primario, así como de urbanizaciones. Ante esta realidad el ciudadano reclama claridad en la administración y gestión de los bosques.
Como decía el maestro Margalef, si la información es buena, esta multiplica la capacidad de valorar; si es mala, como mínimo resta. En esta línea habría que superar algún tópico relativo a los bosques.
Se puede hablar de dos corrientes con difíciles puntos de encuentro: una que ve el ideal en no tocar los bosques, situando el wilderness como expresión máxima de modelo de conservación. La otra visión es productivista, que ve en los bosques una dimensión extractiva estricta. Entre las dos posiciones hay una gama de grises. Habría que superar las posiciones binarias, tendencia humana que inexorablemente lleva al enroque de posiciones, sin duda, la menos inteligente de las alternativas. Conviene no olvidar que estamos en un contexto de crisis ambiental sin precedentes históricos conocidos. Como indica el ecólogo Wellamy, ante esta crisis ni políticos ni gestores ni estudiosos podemos estar tocando el violín mientras se está quemado el bosque, en el doble sentido: de constatación y de metáfora.
Los puentes para la superación de la binariedad, se pueden encontrar en la línea de aplicar conocimiento, no tanto el estrictamente académico, también escuchando a las partes implicadas en la gestión y en la cultura forestal, y buscando fórmulas innovadoras que ayuden a superar atavismos conceptuales que lastran los avances hacia alternativas surgidas de las formulaciones e investigaciones más avanzadas, como las nuevas modalidades de economía circular y de bioeconomía. Estas fórmulas estratégicas tienen que contribuir a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Las contribuciones in crescendo de las nanociencias, caso de la química verde. Sin renunciar a valores de la biodiversidad, como indicador de la calidad del paisaje forestal.

M. BOADA, doctor investigador y profesor del Instituto de Ciencia y Tec. Ambientales ¿ICTA¿ y del dpto. de Geografía de la UAB

La Clave
En ocasiones me gusta pensar en los bosques como una silla (de madera, se entiende). La sustentan cuatro patas, todas ellas igual de importantes. Esta idea sencilla es un buen símil para tratar de entender la multifuncionalidad de los bosques.
En primer lugar, los bosques son un reservorio importantísimo de biodiversidad, aproximadamente un 80% de toda la diversidad biológica terrestre del planeta. En este sentido, la biodiversidad de los bosques de Catalunya es, en el conjunto de toda Europa, excepcional, ya que integra hábitats y especies de casi toda la biogeografía del continente, desde los espacios más mediterráneos y litorales hasta los bosques alpinos, pasando por formaciones atlánticas y bosques de ribera. Y ya que hablamos de biodiversidad: ya hace décadas que la ciencia ha demostrado que los mosaicos de paisajes resultantes de la actividad sostenible de sector primario (aprovechamiento forestal, pastoreo) son muy valiosos a la hora de, precisamente, conservar esta notable biodiversidad.
En segundo lugar, los bosques desarrollan funciones ambientales esenciales para la vida. Regulan los grandes ciclos del agua y los nutrientes, preservan los suelos y son clave en la regulación del clima y sus episodios extremos (sequías, inundaciones). Además, los bosques son y serán pieza clave en el escenario futuro de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático. A buen seguro que a finales de este 2015 oiremos hablar de ello con motivo de la próxima Conferencia Internacional sobre Cambio Climático en París, de donde se espera salga el nuevo acuerdo global que sustituya el protocolo de Kioto.
En tercer lugar está la dimensión productiva de los bosques. La tenían en el pasado, cuando eran fuente de energía en forma de leña y carbón, la tienen en el presente, y la tendrán en el futuro. Aspectos como la energía de la biomasa y el uso de materias primas como la madera tienen que contribuir a reducir la dependencia de los hidrocarburos y hacer de motor de la nueva bioeconomía fundamentada en el aprovechamiento sostenible de los recursos renovables.
Finalmente, no hay que olvidar la cuarta pata de la silla: los bosques como parte valiosa de nuestro patrimonio sociocultural e histórico, en aspectos que integran la tradición, los valores, el ocio y las manifestaciones artísticas y espirituales que de ellos han brotado. Por todo eso, tomar conciencia de esta riqueza global y mantener bien firmes estas cuatro patas puede ser, por qué no, un buen inicio para entender mejor la importancia de su conservación.

F.J. GÓMEZ, doctor en Ciencias Ambientales

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *