Para acceder a este monte bocinero, desde donde se convocaban a Juntas Generales en Gernika a los municipios de su entorno geográfico, hay que buscar un día despejado, y a ser posible con muy buen tiempo. Una vez coronado las vistas panorámicas son magníficas. Los montes del Duranguesado rodean la urbe.

La degradación de la cubierta vegetal por la intervención humana es evidente sobre el terreno. Los primigenios bosques han sido reemplazados por brezales-argomales y cultivos forestales (pinos en su mayoría) en las laderas del monte. Quedan algunas manchas salteadas de marojales. Como muestra, en la imagen superior, un caserío sobrevive a modo de isla rodeado de intensos cultivos forestales.

Sus mil veintiséis metros de altitud le convierten en una atalaya privilegiada para alzar la vista en el horizonte e identificar las cumbres de las provincias limítrofes (Araba, Gipuzkoa) e incluso en días despejados los Pirineos. El Lauburu (estela vasca) de ejecución moderna figurando un tetrasqueles dextrógiro de brazos petaloides aparece en esta cumbre como muestra de su expansión en el espacio y en el tiempo. Un símbolo adoptado para las creencias y cultos de los diferentes pueblos.

La bonanza del clima y la estación primaveral  confluyen para dar alojamiento a los narcisos. Vaguadas cercanas a la cumbre, zonas de pasto de la cabaña ganadera que pasta a esta altitud se mezclan con los molinos de viento gigantescos que se repiten a lo largo del cordal donde el Dios Eolo reina con una fuerza inusitada.

Dos significativos detalles de este paisaje. Por un lado, la limonera, Goneptery rhamni , repone fuerzas tras un vuelo ajetreado. Un ejemplar caracterizado por su mimetismo, y su color verdoso, parece una hoja, ya que imita perfectamente sus colores, nerviaciones y forma. Por otro lado, la joya de la corona, del turismo en  Bizkaia, Urdaibai se vislumbra a lo lejos en la imagen superior.

Por último, estas fotografías en blanco y negro de flores que  tienen su hábitat en este marco privilegiado seguro que no estarán en el ramo del vencedor de la decimoséptima etapa de la Vuelta 2018 en el mes de Septiembre. Un final inédito con rampas que pueden alcanzar hasta el 17 y el 18 % de desnivel.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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