_DSC8250 copia

Son muchos los encantos de l,os que se puede disfrutar en la villa de Balmaseda. Su puente viejo que actuaba como zona fronteriza y aduana en épocas pasadas es uno de ellos. Pero el que nos interesa en este caso es el monte bocinero del Kolitza. Desde la edad Media se tocaba  la bocina desde su cumbre para llamara a Juntas Generales de Bizkaia. Además de tratarse de la puerta natural a los Montes de Ordunte desde esta localidad encartada.

rosa de os vientos

A un paso ligero se puede alcanzar su cima en apenas hora y media partiendo desde el área recreativa asentada en el barrio de Pandozales, tras recorrer una distancia de 5, 6 km. de ascenso. En días despejados, que no era el caso de la jornada de estas fotografías, se obtienen unas inmejorables panorámicas de las encartaciones y otras zonas adyacentes. Esta mesa de orientación  nos sirve para  identificarlos, próxima a la ermita.

ermita

La ermita erigida en favor de los santos San Roque y San Sebastián data según una inscripción en uno de los arcos de sus puertas del año 1111, aunque existen testimonios que la sitúan en fechas anteriores. Sus paredes izquierda y zaguera se levantan sobre el paredón de rocas que la sustentan, quedando suspendidas sobre el vacío.

buzón

El buzón de la cima se encuentra fijado a los muros de la propia ermita. En ellos figura la altitud 874 metros sobre el nivel del mar y un lugar en el que cobijarse en los días de lluvía y fuertes vientos antes de continuar camino por el GR 123 que discurre por los límites de Bizkaia mediante una ruta circulas de varias etapas. O por el contrario, regresar al punto de partida.

puertas

El camino se encuentra totalmente balizado con las marcas rojas y blancas de sendero GR. A pesar de las inclemencias metereológicas no tiene perdida la ascensión, pues presenta un mantenimiento excelso, dotado de pasarelas para facilitar el paso en las fincas colindantes, escaleras de piedra que facilitan las ascensión en algún tramo, evitando resbalones inoportunos.

roble

Junto al roble habitan por este singular ascenso la encina, el acebo, el haya, el mostajo, el majuelo, el avellano, el sauce, el madroño, el pino,el abedul, el arraclán, el cornejo entre otros. Una muestra representativa de la biodiversidad vegetal con la que te puedes encontrar durante el trayecto.

arce

Otro dato significativo que se da durante la ascensión es la introducción de plantas autóctonas en diferentes parcelas. Provistas de sus correspondientes protectores para evitar el ramoneo del ganado , como le sucede a la imagen del arce menor de arriba.

babosa

Resulta curioso saludar durante el trayecto el lento pero progresivo desplazamiento de esta babosa. Dañinas para los jardines de la casa, en el medio natural seguro que cumple alguna función que se no escapa de las manos. Esta clase de invertebrados suelen avituallarse durante la noche, cuando el aire es húmedo y corren menos riesgo para deshidratarse. Después de las lluvias nocturnas aprovecho la mañana para darse un paseo en busca de sustento.

mariposa medioluto norteña

Perteneciente a la familia de los satíridos, la  melanargia galathea (medioluto norteña) reposaba atrapada en el barro del camino. Su presencia es abundante en aquelos lugares dond existan pastos, desde el nivel del mar hasta los montes más altos, como sucede en este caso.

flor

Con la estación veraniega  en desarrollo, las flores  dejan paso a otros seres vivos que pueblan el ecosistema bosque. En este caso esta flor resiste los encantos de la Naturaleza y aguanta sobre el terreno hasta que le llegue la hora de marchitarse.

contrastes

Resulta curiosa esta estampa. La niebla en el cielo y el horizonte. La humedad excesiva del ambiente. El arrendajo emitiendo su chillido alertando de un intruso por sus dominios. El ruido lejano de una motosierra entresacando la madera de los pinos para darle salida en el aserradero. Y los terrenos del primer plano de la fotografía cubiertos de repoblaciones. Tutores y protectores siembran las parcelas adyacentes a los cultivos forestales.

agalla

Por último, una muestra de una agalla. Esta protuberancia se muestra adherida  a la hoja. Aunque puede resultar un hallazgo extraordinario para los más profanos en la materia, es bastante común encontrar agallas que contienen unas larvas que se convertirán con el tiempo en un insecto. Existen agallas en las hojas, en las ramas, pero incluso en los troncos y raíces de los árboles.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *