Debido al trágico incendio forestal que ha calcinado miles de hectáreas del interior de la vecina Portugal y ocasionado sesenta y cuatro fallecidos además de medio centenar de heridos es necesario realizar una serie de consideraciones que no deben caer en la «papelera» del disco duro personal de cada responsable en la gestión de incendios forestales de nuestro país.
Quiénes mejor conocen la situación de nuestros bosques, cultivos forestales, MUP, montes patrimoniales y comunales son las personas que residen los trescientos sesenta y cinco días allí. Pueblos, núcleos rurales, aldeas comunicadas por carreteras, caminos y veredas de otra época. Los que vigilan, aprovechan y se benefician de los usos y recursos que la naturaleza les brinda. Ellos saben de lo que hablan: del desbroce del helechal,: de una cuidada y progresiva actuación en las técnicas de silvicultura tradicional; del aprovechamiento de las suertes de cada monte y de la recolección de los frutos generosos que éste les propicia.
Simplemente con estas pautas el bosque se mantiene dentro de los parámetros normales, a salvo del fuego. Salvo que un desalmado pirómano o un desastre por causas naturales, caída de un rayo, incisivo viento que derribe un tendido eléctrico, provoquen una fatalidad.
Es ahora cuando la preocupación transciende la frontera portuguesa y pasa a nuestro territorio. Tertulianos, ingenieros, bomberos, responsables de protección civil e incluso algún político empiezan a encauzar medidas al vislumbrar el problema que se avecina.Vamos lo que vulgarmente se conoce como verle las orejas al lobo.
Pero hay otros colectivos, como ARBA  (Asociación para la recuperación del bosque autóctono) que venimos trabajando desde hace más de treinta años para diferenciar el bosque natural del cultivo forestal. Y en un exhaustivo folleto divulgativo de veintiséis páginas acordamos la siguiente definición:
Un cultivo forestal es una plantación de especies vegetales de interés comercial, alineadas, de la misma edad y por regla general alóctonas de la zona, ya que se encuentran fuera de su área geográfica natural.
Porque entendemos que nuestro cometido es divulgar – que no decir vulgaridades-   en referencia a la situación de nuestro patrimonio forestal. Y los datos están ahí  para ser contrastados. Como citábamos en el mencionado folleto. En el período 1940-1990 se repoblaron 2, 9 millones de ha. con pinos y 450.000 ha. con eucaliptos. Pero durante esa franja se han aniquilado más del doble de hectáreas de frondosas autóctonas.
Para los incrédulos, vasta un simple viaje, elijan el medio de transporte más adecuado a sus necesidades y paseen por la cornisa cantábrica, desde  Galicia, Asturias, Cantabria a Euskadi y comprobaran in situ los monocultivos de pino y eucalipto que pueblan el recorrido. Especies, por cierto, pirófitas, es decir, que arden y propagan el fuego con suma facilidad.
En definitiva, pongamos un poco de gracia a esta preocupante situación. Conjugando humor e ironía galega aderezada con música  muy actual contada por esas personas de las que hablamos al principio de este post. Ellos saben y cantan  al eucalipto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *