Siguiendo el curso del río Nervión en pleno corazón del valle Ayala, entre las localidades alavesas de Llodio y Amurrio . Un recorrido de apenas 8 Kilómetros para caminar y descubrir la Biodiversidad latente en la zona.

Plantación

Al final del barrio de Gardea en Llodio, al lado de la carretera y paralelo al curso del río,diversas plantaciones de arboles y arbustos cubren el paisaje. En un futuro proporcionaran perenne sombra en días torridos a los esforzados caminantes que se atreven a penetrar en este territorio.

Mimosas

A pesar de encontrarnos aún en Febrero, la Primavera muestra sus primeras pinceladas en el paisaje.Las mimosas impregnan de color amarillo el entorno.Además de depositar su polen amarillo por parabrisas de los coches, bancos callejeros y avenidas de las calles. Los alérgicos lo notan especialmente.

Frutos carnosos

Los frutos carnosos de árboles y arbustos muestran su apreciado manjar para las aves residentes. El rocío matinal les hace todavía mas jugosos, adictivos y llamativos para ser ingeridos . Seguro que duran poco en su hábitat particular.

Puente Malato

A la entrada de Luyando (Ayala) , su puente vetusto, bien conservado une dos orillas. Y simbólicamente dos mundos: el presente, por los edificios de nuevas construcción, y el pasado de arrieros, cargados de enseres que atravesaban su empedrado.

Iglesia Lujandio

Al pasear por sus calles, subo hasta a la Iglesia. Su altivo campanario preside la escena. Los plátanos de sombra aparecen podamos a la entrada, sin ninguna rama que sobresalga. Para no ensombrecer, el pequeño pórtico enrejado que da paso a la entrada.

Joven CormoránAbandono esta localidad. En una pícea de cierto tamaño y altura los Cormoranes descansan. Se sumergen en baños de sol, a una distancia prudencial de los humanos que observan esta colonia de aves encaramadas en lo más alto. Aprovechando todas sus ramas.

Puente y campiña

Deshago el camino. Vuelvo a las pasarelas rojizas, omnipresentes en este trayecto. Contemplo el horizonte y prosigo mi camino en dirección Amurrio. El tiempo invita a continuar.

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