El escolta argentino Lucio Redivo se convirtió en el artillero que necesitaban los hombres de negro para imponerse por 92 a 78 al Herbalife Gran Canaria. 31 puntos, 2 asistencias, 3 rebotes para un total de 38 en la valoración para 35 minutos de juego. Por su parte Gladness se mostró férreo en defensa, sellando su aro y machacando, hasta en tres ocasiones el aro visitante. La mejor tarjeta de visita del pivot local que pudo con las torres canarias.

 

Un inicio de partido arrollador para los locales, con un parcial de diez a cero, con una incisiva defensa individual sujetando muy bien a las estrellas visitantes.  Múmbrú volvió a rotar en la posición de cuatro pero  no se amilanó ante la envergadura de sus oponentes llegando a colocar un soberbio tapón a Balvin. Mientras que Oliver no acertaba a ordenar a sus compañeros en ataque, por lo que en ocasiones le obligó a resolver por su cuenta.

En el segundo cuarto las circunstancias cambiaron, para los locales. Las faltas personales acumuladas propiciaron  numerosos tiros libres en la escuadra canaria que no erraban y les permitió voltear en cierta manera el resultado. Además, las rotaciones en el bando local no tenían el mismo rendimiento que los titulares. Tabú se las jugaba en penetraciones a canasta. Y la zona 1-2-2 de ajustes bilbaína ordenada por Mrsic hacia aguas por el centro, propiciando penetraciones como la de Báez. Se alcanzaba el descanso nueve puntos abajo.

Tras las correciones oportunas en vestuarios, los hombres de negro regresaron enrabietados a la cancha. Alternancias en el marcador para ambos contendientes. Control de pérdidas en los locales, agresividad defensiva, y la dirección del equipo en manos de Salgado para controlar la posesión y asistir con maestría a sus compañeros. Thomas por su parte lastrado por las faltas, aún tuvo tiempo de pelear balones en la pintura para capturar algún rebote y anotar canasta. Un punto abajo al final del tercer cuarto y la comunión entre el equipo y la  afición reactivó el efecto Miribilla. Los gritos del: ¡Si se puede! ¡Si se puede! brotaban de las gargantas del público asistente (8.105). Apenas diez minutos restaban para el desenlace final.

Dos jugadores se echaron el equipo a la espalda. El mencionado al inicio Redivo, con triples desde todos los ángulos, trepidantes robos de balón y salida al contragolpe para culminar en canasta. Y Pere Tomas, que con sus contraataques raudos, sus ayudas defensivas, sus rebotes, cortes por la zona y acierto en el tiro logró unas de sus mejores actuaciones como local. Queda refrendarla, la siguiente y crucial jornada, en su casa, en Badalona para concluir una semana determinante para solventar los problemas en  la parte baja de la clasificación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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