El monte Bolumburu en Leioa (Bizkaia) repuebla con paciencia su cubierta vegetal. Cercano al templo del saber, las facultades de tecnología de la UPV, el serbal de los cazadores otea el horizonte poblado de cultivos forestales y de rodales de campiña atlántica. El helechal sobre el que asienta sus dominios le fortalece y protege de cara a su futura morada.

Para llegar a su localización, la corteza de este roble vetusto nos permite resolver  el jeroglífico. Te respeto, te enarbolo, te admiro. Toda una declaración de intenciones para todos aquellos que circulan por este entorno natural.

El pinzón vulgar realiza un alto en su vuelo. Su diminuto cuerpo necesita un receso en su continuo peregrinaje. Su pareja no anda lejos. Debe recomponer su figura y regresar con los suyos para seguir con sus quehaceres cotidianos.

Las campas aledañas muestran aún flores. El muraje coloniza el terreno. Su diminuta flor de color naranja destella entremezclada con otras de distintas tonalidades. De las misma forma, que las hemerotecas contienen el primer borrador de la historia, la universidad alberga en su aledaños notables documentos de biodiversidad.

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