Las bajas arrastradas por los andorranos barruntaban un partido muy favorable a los locales. Al final resultó un encuentro trampa, nada neutro como se muestra en la imagen de cabecera, donde las decisiones arbitrales volvieron a resultar controvertidas. Tras la protesta formal del cuadro bilbaíno ante la Liga ACB, el director de arbitraje se dejó ver en el palco, para tomar buena nota de la actuación de sus discípulos.

Los tiros libres  anotados /22/27 81%) junto al acierto en las canastas abiertas por parte de los jugadores visitantes les permitió estar siempre en la cancha y contrarrestar el dominio en el rebote de los hombres de negro (42 rechaces) para imponerse en unos siete minutos finales decisivos para los entrenador por Ibon Navarro.

Todorovic, Jelinek y Hannah (MVP con 26 de valoración, 20 puntos, 4 asistencias y 80% de acierto tiros libres) fueron los tres artilleros que no fallaron cuando tuvieron ocasión de anotar. Además, Musli contribuyó con sus movimientos ofensivos en la pintura ante las torres locales Lammers y Balin. Sólo Brown y Kulboka (20 de valoración, 57 % de acierto en 3 y 18 puntos) tiraron en los momentos alientes de los comandados por Mumbrú. Tan mal lo veía el preparador local que cambió su quinteto titular en la segunda mitad en un intento de hacer reaccionar a sus jugadores. No fue el partido de Rouselle, secado por los defensores rivales. Las pérdidas de posesión, propiciando contraataques  a los rivales y las precipitaciones volvieron a evidenciar la falta de un director de juego durante los últimos siete minutos finales. A pesar de las buenas estadísticas de Schereiner (12 puntos y 67% de acierto en tiros) los andorranos se llevaron en el partido por 87 a 82.

 

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