No resulta fácil, en estos tiempos modernos, conciliar posturas  entre diversas instituciones implicadas en  la gestión urbanística de una gran ciudad. En este caso, por el bien de todos los ciudadanos de la Noble villa de Bilbao, los ganadores del concurso de ampliación del museo de Bellas Artes respetarán el patrimonio arbóreo colindante al edificio. Así lo remarcan en el pliego de condiciones presentado al concurso de ampliación por la UTE Fuster & Uriarte Arquitectos, estableciendo una protección del arbolado colindante con el Museo:

  1.  Los cuatros árboles de la plaza Arriaga que en anteriores reformas ya fueron respatados su ubicación.
  2.  Los árboles del Paque Doña Casilda delimitan la extensión del nuevo cuerpo en una de sus fachadas.
  3.  Los árboles de la plaza Chillida mantendran su lugar estratégico con la reforma.
  4.  El castaño de indias blanco de la fachada oeste mantiene su ubicación.

Estas iniciativas son de agradecer por parte de aquellos que les  preocupa las zonas verdes de las grandes urbes. Porque a veces, es mejor conservar las especies que tenemos, sin alterar su ubicación ni recurrir a viveros de países europeos como ha ocurrido en otros planes de desarrollo urbanístico de la ciudad. La paleta de colores no se vera alterada, la frondosidad del ramaje  mantendrá su porte y el nuevo edificio brillará al lado de la flora que lo circunda.

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