Partiendo de Irus de mena paralelos al río Hijuela para llegar a Arceo siguiendo el camino real de las Enderrozas y continuar subiendo por el camino de Saron para emboscarse con los tejos. En el camino empedrado, en algún tramo, la botánica es la auténtica protagonista: Endrinos, olmos afectados por alguna bacteria, arces, avellanos, cornejos, arraclanes, madroños, fresnos, espinos, encinas, robles y serbales jalonan el itinerario.

La lluvia que no ha acompañado este año tiene su consecuencia en el caudal del río. Sus altivas cascadas no llevan agua lo que desentona un poco el paisaje de ribera que nos acompaña. Al llegar a Arceo, comienza la subida trepidante por el camino de Saron para penetrar en un tupido bosque mixto donde se alojan los tejos. Compiten con otras especies que les roban claridad, espacio y desarrollo. Se trata de ejemplares aislados de esta especie, cerca de unos diez, a ambos lados del sendero que atraviesa la masa boscosa. No son de gran porte, pero si longevos, algunos ubicados al lado de otro de su generación. Existe regeneración natural en alguno de los individuos, con algún ejemplar femenino y en clara progresión.

 

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