Estas declaraciones del entrenador bilbaíno, Alex Mumbrú, en rueda de prensa han sido premonitorias para el desarrollo del partido. Cuestionado sobre los refuerzos de los otros equipos de la liga LEB Oro el responsable técnico analiza la realidad institucional de la entidad deportiva por encima de los intereses deportivos.

Lo que se olvida muchas veces dentro de la afición que acude al Bilbao Arena, hoy cerca de 7.000 espectadores, es la delicada situación del club. Pero eso hoy paso por alto. Disfrazados de auténticos guerreros, con una intensidad defensiva abrumadora, ensayada a lo largo de los entrenamientos semanales  anuló el juego de sus oponentes en la primera mitad. Las defensas alternativas, la acertada salida de presión con tres pases facilitando contraataques  minaron la resistencia de los sevillanos.

El equilibrio, tan ansiado, entre le juego interior-exterior, por fin dio sus frutos, a modo de puntos, aunque los tiros liberados , sin oponentes siguen sin entrar para algunos jugadores de  los hombres de negro. Daba la sensación de que se querían saldar cuentas pendientes. La derrota ante este rival en  la Copa Princesa de LEB Oro está todavía muy reciente. Cruz lideraba a los suyos en esa faceta de saldar cuentas, exjugador bético en ACB, se fue hasta los 27 de valoración (21 ptos. 5 rebotes, 2 asistencias). Lammers secó a sus oponentes en la pintura, MVP una vez más 28 de valoración (14 ptos. 9 rebotes y 3 tapones). Matulionis muy efectivo en los tiros exteriores, con un 50% de acierto en el triple, y cuando el balón quemaba en las manos. Los dos base locales, Salgado y Thomas ganado la partida a sus oponentes, en la dirección, acierto ofensivo y enorme defensa sobre todo del austríaco. Sin olvidar a Larsen, muy certero en los inicios del choque para abrir  espacios a sus compañeros al anotar desde la zona.

Un triunfo muy necesario, por 98 a 68 frente al Real Betis Energia Plus, líder de la liga con algunos jugadores sin valoración  en sus filas, de los que se salvaron el base Dani Rodríguez y el pivot Enechionyia. Era un todo o nada y en esta ocasión la holgada victoria se quedó en casa. Por cierto, en ese ambiente de euforia, la ola y el efecto miribilla retornaron a la pista.

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