Continua el periplo por este barrio bilbaíno pegado a la ría. La gaviota varada sobre un poste descansa en un juego de espejos. Su imagen difuminada realza su presencia en este marco interurbano.

 

volando voyLlega el momento de partir. Batir sus alas en busca de nuevos horizontes. Ajenos a la mirada de intrusos que contemplan atónitos su vuelo fugaz.

canasta al revésApartado de la ría por un instante, llega la hora de indagar por el paisaje industrial de antaño. Viejos pabellones que en su día acogieron industrias de todo tipo, en la actualidad, sobreviven reconvertidos en centros de ocio y cultura. Pero antes el espacio deportivo también tiene lugar en esta cancha polideportiva cercana a la Iglesia. De ella se obtiene esta fotografía de la canasta imposible.

MuralEn los muros que la circundan aparece este meritorio collage que dotan de colorido a los deportistas que se acercan a practicar deporte, con independencia de la modalidad de la que se trate.

imagen mítica niñezSigo avanzando y me reencuentro con un a imagen de la infancia retratada a modo de mural en una pared. Icono representativo de una generación que seguía sus aventuras por medio de la televisión de hace ya unas décadas.

reciclaje muralMe aproximo a uno de esos pabellones reconvertido con fines culturales. Su portada trasera no puede ser más ilustrativa. El mensaje del Desarrollo Sostenible se añade a este entorno. La reconversión plasmada en lema.

cala al vientoVuelvo al paisaje de la ría. En un pequeño trozo de tierra, ajardinado por la intervención humana, encuentro esta cala. Señal que la cercana primavera se acerca. En parte, debido a los rigores del cambio climático que nos acecha por estas fechas. Con temperaturas calurosas a pesas de encontrarnos en la estación invernal.

rojo y negroMiro hacia otro lado. La entrada a un pabellón industrial me permite esta imagen de contraste. Rojo y negro.El Bilbao moderno, sostenible se entremezcla con el industrial, de óxido y hierro.

doble figuraNo me resisto a abandonar este lugar sin volver la mirada a la ría. La gaviota sigue allí. Esta vez buscando su silueta más coqueta, empleando el reflejo de la ría para mostrar su figura realzada.

telarañasTermina el paseo. La ventana con barrotes de una casa abandonada sirve como metáfora. Las telarañas guardan con celo el interior de la morada. Protegen un pasado que tiene mucho presente en el Zorrozaurre vanguardista.

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